El Montseny es más que un paisaje: es un personaje, una fe, una herida y una memoria. Entre la crónica y el relato íntimo, este libro nos habla de la belleza y la pérdida, de aquello que nos arraiga y aquello que nos trasciende, de lo salvaje y la civilidad. Con una prosa viva, erudita e irónica, nos sumergimos en una misa pagana, una elegía y una celebración: el acto de amor definitivo de un hijo hacia su montaña.
Símbol Editors, 2006